Del pigmento al Pantone, descubre la evolución de entender y codificar un color

¿Conoces el Pantone 200 C? Desde la Universidad Nebrija utilizamos este rojo para identificarnos y que nos puedan reconocer fácilmente. Así en nuestro manual corporativo aparecen dos registros de color: el rojo; Pantone 200 C y el negro; Pantone Process Black, además del blanco. Actualmente muchas empresas optan por estandarizar sus colores de forma que la tonalidad del color escogido tiene una denominación concreta y no un simple rojo “más oscuro” o “más claro”. Para entender el Pantone y estos nombres, antes debemos saber en qué se basa este sistema

¿Qué es el Pantone Matching System? La empresa Pantone (Nueva Yersey, EE.UU) es la creadora de este sistema de color (ya conocido como Pantone) que tanto a ayudado a los procesos de artes gráficas e impresión. Se trata de un sistema de identificación y clasificación de color que nos permite definir un tono muy concreto dese un código que es reconocido internacionalmente.

Muestra de las tarjetas de color Pantone

Así, cuando nos referimos a un Pantone, no hablamos de un color o un pigmento, sino el registro y referencia que ayuda a los fabricantes e impresores para que puedan reproducir un color con la mayor precisión.

Antes del digital: uso del pigmento

Antes de la era digital y de la existencia de los sistemas de codificación, el color estaba ligado a procesos físicos, concretamente a la pintura a través de los pigmentos. Así el rojo no era simplemente un tono, sino un pigmento obtenido de una fuente concreta. Es conocido el caso del histórico rojo carmín, fabricado desde la cochinilla, un insecto originario de América.

Entre otros pigmentos muy resonados en la historia del arte destaca el lujoso azul ultramar que, hasta su comercialización más tardía, fue un pigmento gran valorado al ser extraído del mineral lapislázuli, incluso más caro que el oro. Es por ello por lo que en algunas pinturas este color era reservado para el elemento más importante, así que no era de extrañar que las capas o togas de reyes o figurar destacables fueran de este color.

De esta forma, en la pintura, para un artista el color dependía de la naturaleza del pigmento y su mezlca con aceites o aglutinantes, además del soporte y la iluminación. Hoy día sigue ocurriendo que los colores que usamos en las artes puedan ser muy variables y, dependiendo de la calidad de los pigmentos, este varíe su tonalidad y resultado, pudiendo incluso oscurecerse con el paso del tiempo

La revolución gráfica

Con la llegada de la industria gráfica, y ramas de estudio como el Diseño gráfico o la Publicidad y los medios digitales apareció la necesidad de transformar el color a un lenguaje común. Surgieron diferentes sistemas que trataron de cumplir con la representación del color según con esa necesidad: el sistema RGB describe el color en relación a las pantallas y a nuestra percepción de la luz (red, green and blue). el CMYK responde a la impresión tradicional mediante la mezcla de tintas (cyan, magenta, yellow and keyblack-). Además de estos y otros sistemas apareció el Pantone en 1963 como un catálogo de colores para identificar todas las mezclas y estandarizarlas.

En el caso del manual de la universidad, el catálogo de colores ofrece una gran exactitud y así, con la elección de estos códigos nos aseguramos de que nuestros colores sean siempre reconocibles, de forma que podemos decir que existe una “receta” para el rojo y que no es simplemente un rojo con algo de negro. De igual forma, el negro indica un negro estándar preparado para procesos de impresión, fijando así una norma interna de reproducción.

Cada año el sistema Pantone selecciona un color del año una elección basada en tendencias culturales, sociales y artísticas dentro del panorama mundial. Esta es una elección que tiene una gran influencia en las industrias creativas como el diseño o la decoración para convertir el color en una inspiración para sus productos o campañas. ¿Conoces el de este año?

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